Muchas veces, cuando entro a una farmacia que vende lubricantes o estoy trabajando frente a la sección de lubricación de una sex shop, veo prácticamente la misma situación: una pared llena de opciones.
Distintas marcas. Botellas grandes y pequeñas. Fórmulas que dicen water based, silicone, hybrid, natural, organic, sensitive o long lasting. Unas tienen sabores, otras prometen sensaciones de frío o calor y otras simplemente parecen hacer exactamente lo mismo que la botella de al lado.
Y es un área donde los clientes muy frecuentemente necesitan ayuda.
La pregunta suele ser:
“¿Cuál me llevo?”
Mi respuesta casi nunca empieza con una marca.
Empieza con otra pregunta:
¿Para qué lo vas a usar?
Porque no existe un lubricante que sea automáticamente el mejor para todo. Lo que necesitas depende de si lo quieres para masturbación, sexo vaginal, sexo anal, juguetes, sexo con protección, la ducha o quizás para varias de esas cosas.
Una vez sabemos eso, esa pared deja de ser tan complicada.
Antes de escoger: ¿qué hace realmente un lubricante?
La función principal del lubricante es reducir la fricción.
Eso puede hacer que una actividad sexual sea más cómoda y agradable, pero en algunas situaciones también tiene importancia para el sexo más seguro.
En el sexo anal, por ejemplo, la lubricación es particularmente importante porque el ano no produce su propia lubricación. Una buena cantidad de lubricante ayuda a reducir la fricción, la irritación y la posibilidad de pequeños desgarros.
Si estamos utilizando un condón o profiláctico, el tipo de lubricante también importa. Algunas fórmulas son compatibles con el material del condón y otras pueden debilitarlo.
Así que comencemos por las tres opciones que probablemente vas a encontrar con mayor frecuencia.
Agua: el más versátil
Si una persona no sabe por dónde empezar, el lubricante a base de agua suele ser la opción más sencilla.
Es probablemente el más versátil de todos.
Se puede utilizar vaginal y analmente, funciona con prácticamente cualquier tipo de juguete y es compatible con los condones comunes. Además, se limpia fácilmente con agua.
Por eso, si alguien me dice que quiere comprar una sola botella para diferentes usos, probablemente comenzaría enseñándole las opciones a base de agua.
También existe una variedad enorme dentro de esta categoría.
Algunos son muy líquidos y ligeros. Otros son bastante más espesos y pueden resultar más cómodos para sexo anal o para personas que prefieren que el producto se quede donde lo colocaron.
¿La desventaja?
El agua eventualmente se evapora o se absorbe.
Eso significa que algunas fórmulas pueden comenzar a sentirse pegajosas o perder deslizamiento después de un rato.
No necesariamente significa que el lubricante sea malo.
Puede significar simplemente que hay que reaplicarlo.
Incluso dentro de los lubricantes de agua existen diferencias considerables entre una fórmula y otra, así que no descartes toda la categoría porque una botella que probaste hace años no te gustó.
Si quieres versatilidad, fácil limpieza y pocas complicaciones con juguetes, agua es un excelente lugar para comenzar.

Silicona: cuando quieres que dure
Los lubricantes a base de silicona tienen una ventaja muy clara:
duran.
No se evaporan de la misma manera que los de agua y mantienen el deslizamiento durante mucho más tiempo.
Por eso pueden ser particularmente útiles para sexo anal, sesiones largas o situaciones donde no quieres estar deteniéndote constantemente para reaplicar lubricante.
También tienen otra ventaja interesante: funcionan mucho mejor en contacto con agua.
Si estás pensando en la ducha o el baño, un lubricante de agua literalmente está compitiendo con toda el agua que tienes alrededor. Uno de silicona permanece mucho mejor sobre la piel.
Y sí: los lubricantes de silicona pueden utilizarse con condones de látex.
El problema normalmente aparece cuando entran los juguetes.
Silicona con silicona
Si el juguete está hecho de silicona, no asumiría que puedes utilizar cualquier lubricante de silicona sobre él.
Determinadas combinaciones pueden deteriorar la superficie del juguete.
Por eso, si no sabes exactamente de qué material está hecho tu juguete o qué recomienda el fabricante, hay una solución bastante simple:
usa lubricante de agua.
Con juguetes de acero inoxidable, aluminio, plástico duro o vidrio resistente no existe ese mismo problema de interacción entre silicona y silicona.
También existen productos y fabricantes que autorizan determinadas combinaciones. Si tanto el lubricante como el juguete indican expresamente que son compatibles, sigue las instrucciones del fabricante.
Lo importante es no asumir.
Híbridos: un poco de los dos mundos
Entonces llegamos al híbrido.
Generalmente, un lubricante híbrido combina agua con ingredientes de silicona.
La idea es bastante lógica: intentar mantener parte de la facilidad de limpieza y sensación de los lubricantes de agua, mientras la silicona ayuda a prolongar el deslizamiento.
En muchas fórmulas la cantidad de silicona es menor que en un lubricante completamente de silicona.
Eso puede hacerlos muy agradables para personas que sienten que el lubricante de agua se seca demasiado rápido pero tampoco quieren la sensación o limpieza de uno totalmente de silicona.
Pero aquí tengo que poner una advertencia.
Que diga “hybrid” no significa automáticamente que sea compatible con todo.
No todas las fórmulas híbridas contienen exactamente los mismos ingredientes ni las mismas proporciones.
Por eso no recomendaría determinar la compatibilidad de un híbrido solamente pensando: “Tiene poca silicona, debe estar bien”.
Si vas a utilizarlo con un juguete de silicona o con una barrera específica, revisa lo que indica el producto.
En los híbridos, leer la etiqueta tiene todavía más importancia.

¿Cuál escoger para sexo anal?
Aquí me hacen muchas preguntas.
Y en realidad no existe una única respuesta.
Para sexo anal necesitamos principalmente buena lubricación y suficiente duración.
Un lubricante de agua puede funcionar perfectamente, especialmente una fórmula más espesa diseñada para permanecer mejor sobre la superficie.
La silicona tiene la ventaja de durar mucho más y normalmente requiere menos reaplicaciones.
Por eso puede ser una opción particularmente útil para sexo anal.
Pero ahora añade otra variable.
¿Vas a utilizar un juguete de silicona?
Entonces quizás una fórmula de agua sea más conveniente.
¿Es un juguete de acero inoxidable o vidrio?
La silicona puede ser una excelente opción.
¿Hay un condón?
Agua y silicona funcionan con condones de látex, pero siempre es buena práctica revisar el empaque del lubricante y el del condón.
Además, cualquier juguete diseñado para penetración anal debe tener una base ancha o algún mecanismo que impida que pueda introducirse completamente en el recto.
Ese detalle es mucho más importante que el color bonito del juguete.
¿Y para sexo vaginal?
Tanto los lubricantes de agua como los de silicona pueden utilizarse vaginalmente.
Aquí entran mucho las preferencias personales.
Hay personas que quieren algo muy ligero. Otras prefieren una textura más espesa. Algunas quieren que desaparezca con facilidad después y otras prefieren que dure mucho tiempo.
Pero hay algo que vale la pena entender:
la palabra “water based” no nos cuenta toda la historia.
Dos lubricantes de agua pueden tener ingredientes, viscosidad, pH y osmolalidad diferentes.
La Organización Mundial de la Salud y UNFPA tienen especificaciones técnicas para lubricantes personales que consideran precisamente características de este tipo.
En otras palabras: la base sirve para empezar a clasificar el producto, pero no determina por sí sola la calidad de toda la formulación.
Si una fórmula te produce ardor, picor, dolor o irritación persistente, deja de utilizarla.
¿Y los lubricantes a base de aceite?
Los dejé fuera de las tres categorías principales a propósito.
No porque sean necesariamente malos.
De hecho, para masaje y masturbación pueden ser excelentes. Suelen ofrecer bastante deslizamiento y pueden durar mucho.
El problema aparece cuando entramos en sexo con determinadas barreras de protección.
Los aceites pueden debilitar el látex y el poliisopreno, aumentando la posibilidad de que un condón fabricado con esos materiales se rompa.
Algunos condones fabricados con otros materiales pueden admitir lubricantes con aceite.
Pero, nuevamente:
no adivines.
Revisa el empaque.
Si utilizas condones de látex y quieres mantenerlo sencillo, usa lubricante de agua o silicona.
Si compartes juguetes, cambia el condón
Ya que estamos hablando de juguetes y lubricantes, hay otra recomendación que vale la pena mencionar.
Si un juguete se comparte entre personas, colocarle un condón puede ayudar a reducir el intercambio de fluidos y microorganismos.
Pero ese condón debe cambiarse antes de utilizar el juguete con otra persona.
También debes lavarlo adecuadamente o cambiar el condón antes de pasar un juguete del ano a la vagina.
No es simplemente una cuestión de limpieza visual.
Estamos intentando evitar trasladar microorganismos de una zona del cuerpo a otra.
Usar una barrera sobre un juguete también puede resultar útil en determinadas situaciones de compatibilidad entre materiales y lubricantes.
Aprovecha los testers
Esta es una de las cosas que recomiendo cuando una persona está comprando en una tienda especializada.
En muchas sex shops encontrarás testers para varias de las fórmulas.
Úsalos.
No estoy hablando de aplicarlos sobre genitales.
Pon una pequeña cantidad en los dedos o sobre la mano y compáralos.
Porque términos como silky, ultra smooth, natural feel o long lasting pueden sonar muy bonitos en el empaque, pero no necesariamente te dicen cómo se siente realmente el producto.
Fíjate en cosas bastante sencillas:
¿Cómo se desliza?
¿Qué tan espeso es?
¿Se siente pegajoso después de unos segundos?
¿Desaparece rápidamente?
¿Sientes una diferencia clara entre esa fórmula y la que está al lado?
Comprar lubricante es una de esas ocasiones donde tocar un tester puede decirte más que leer diez adjetivos en la caja.
Y si estás en una tienda especializada y todavía tienes dudas, pregunta.
Esa es parte de la función de quienes estamos allí.

“Natural”, “orgánico”, “sensitive” e “hipoalergénico”
Después están todas esas palabras que encontramos al frente de algunas botellas:
Natural.
Organic.
Sensitive.
Vegan.
Hypoallergenic.
Glycerin free.
Paraben free.
Algunas de estas características pueden ser exactamente lo que una persona está buscando.
Pero no asumiría que una palabra impresa en grande significa automáticamente que ese lubricante es mejor para todo el mundo.
Una persona puede tolerar perfectamente una fórmula que a otra le produce irritación.
Si tienes sensibilidades conocidas, mira la lista de ingredientes y las instrucciones, no solamente el reclamo comercial al frente de la botella.
Y recuerda que “natural” tampoco te dice si un producto es compatible con tu condón o con tu juguete.
Son preguntas diferentes.
Frente a la pared: cuatro preguntas
Cuando vuelvas a encontrarte frente a esa pared llena de botellas, no necesitas memorizar cincuenta productos.
Hazte cuatro preguntas:
- ¿Para qué lo voy a utilizar? ¿Masturbación, sexo vaginal, sexo anal, masaje, juguetes?
- ¿Voy a utilizar un condón u otra barrera?
- ¿Voy a utilizar un juguete y sé de qué material está hecho?
- ¿Qué me importa más: facilidad de limpieza, duración o versatilidad?
Con esas cuatro respuestas probablemente acabas de eliminar buena parte de las opciones de la pared.
Si quieres algo que funcione con casi todo, comienza mirando los de agua.
Si necesitas mayor duración, mira los de silicona.
Si quieres algo entre ambos, explora los híbridos y lee la etiqueta.
Y si tienes testers disponibles, pruébalos.
Al final, no se trata de encontrar el mejor lubricante.
Se trata de encontrar el lubricante adecuado para lo que quieres hacer.
